Al final del verano, los muebles y complementos de exterior necesitan un cuidado especial para mantenerse en buen estado durante el resto del año. Entre ellos, los cojines suelen ser los más expuestos al sol, la humedad y la suciedad, por lo que limpiarlos y guardarlos correctamente es fundamental para alargar su vida útil.
Prepararlos antes de guardarlos evita la aparición de manchas, malos olores o moho, y garantiza que estarán listos para usarse de nuevo cuando llegue el buen tiempo.
Además, este mismo cuidado puede aplicarse a otros elementos textiles como las alfombras de exterior, que también requieren una limpieza y almacenamiento adecuados tras la temporada estival.

Mantener los cojines y textiles de exterior en buen estado requiere algo más que un simple sacudido antes de guardarlos. Una correcta limpieza no solo prolonga su vida útil, sino que también ayuda a conservar su aspecto y confort. Al seguir un proceso ordenado, podrás retirar el polvo acumulado, tratar las manchas y asegurarte de que las fibras no se deterioren con el tiempo.
A continuación te mostramos qué tener en cuenta según el tipo de tejido, qué productos son los más adecuados y cómo abordar las manchas más persistentes sin comprometer la calidad del material.
Los cojines y textiles diseñados para exteriores suelen estar fabricados con materiales resistentes a la intemperie, pero no todos se limpian igual. El poliéster y la olefina son muy habituales por su durabilidad y su capacidad para repeler el agua. También es frecuente encontrar mezclas de algodón tratadas con recubrimientos especiales, que ofrecen un tacto más natural pero necesitan mayores cuidados. Reconocer el tipo de tejido es clave para aplicar la técnica de limpieza correcta y evitar daños prematuros.
Para una limpieza regular, basta con un cepillo de cerdas suaves y una mezcla de agua tibia con jabón neutro. Es recomendable retirar las fundas, si son desenfundables, y lavarlas siguiendo las indicaciones de la etiqueta.
En el caso de los cojines no desenfundables, un paño húmedo con detergente suave resulta efectivo para eliminar la suciedad superficial. Evita productos abrasivos o blanqueadores, ya que pueden dañar las fibras y alterar el color. Tras la limpieza, enjuaga bien con agua limpia y deja secar al aire en un lugar ventilado y a la sombra, para prevenir deformaciones o decoloración.
Las manchas de grasa, vino o moho requieren un tratamiento más específico. Para la grasa, aplica una pequeña cantidad de bicarbonato o polvos absorbentes, deja actuar y luego limpia con agua jabonosa. En manchas de vino o café, una mezcla de agua con un poco de vinagre blanco puede ser eficaz. Si aparece moho, prepara una solución suave de agua con jabón y unas gotas de vinagre, aplicándola con un cepillo blando. Es importante probar siempre en una zona poco visible antes de tratar toda la superficie. Así evitarás que el tejido pierda color o se deteriore.

Una vez limpios, los cojines y textiles de exterior necesitan un secado adecuado para garantizar que no se acumule humedad en su interior. Este paso es esencial, ya que guardar los cojines aún húmedos puede provocar la aparición de moho, malos olores e incluso deteriorar el relleno. Lo ideal es escurrir suavemente el exceso de agua sin retorcer las telas, ya que eso podría deformarlas. Después, colócalos en un espacio ventilado y a la sombra, evitando la exposición directa al sol, que podría dañar los colores o endurecer las fibras. Girar los cojines de vez en cuando durante el secado ayuda a que la humedad se elimine de forma uniforme y completa.

Una vez que los cojines están limpios y secos, llega el momento de guardarlos de forma adecuada para protegerlos durante los meses fríos. Una buena conservación evita la acumulación de polvo, humedad y plagas, además de mantener el tejido en óptimas condiciones para la siguiente temporada.
A continuación te damos algunas recomendaciones para que tus cojines y complementos lleguen al verano como nuevos.
Para proteger los cojines en invierno, lo ideal es guardarlos en fundas protectoras o bolsas transpirables que eviten el polvo y la suciedad. Existen modelos específicos, impermeables y resistentes, pero también sirven fundas de algodón. Lo importante es permitir la circulación del aire y no usar plásticos cerrados, ya que acumulan humedad y favorecen el moho. Así los cojines estarán protegidos y listos para la próxima temporada.
El mejor lugar para almacenar cojines es un espacio seco, fresco y ventilado, como un trastero o armario. Si no hay opción interior, un arcón impermeable de exterior es válido siempre que esté protegido de la lluvia. Evita apoyarlos directamente en el suelo, ya que la humedad puede filtrarse. Colocarlos en estanterías o sobre una tarima de madera ayuda a conservarlos en perfectas condiciones durante el invierno.
Existen pequeños trucos para alargar la vida de los cojines: colocar bolsitas antihumedad o gel de sílice dentro de las fundas, airearlos de vez en cuando y, durante su uso, rotar su posición para evitar desgaste desigual. Estos cuidados sencillos previenen moho y decoloración, conservando el tejido en mejor estado. Así, al llegar la temporada de buen tiempo, estarán como nuevos y listos para disfrutarse de nuevo.
Guardar los cojines de exterior de forma incorrecta puede provocar manchas, malos olores o incluso arruinarlos antes de la próxima temporada. Muchos de estos problemas se deben a descuidos sencillos que se pueden evitar con unas pautas básicas. A continuación repasamos los errores más habituales al almacenar cojines y textiles, junto con las soluciones prácticas para mantenerlos en buen estado durante todo el invierno:
Uno de los fallos más frecuentes es guardar los cojines sin que estén completamente secos. La humedad atrapada favorece la aparición de moho y malos olores, además de dañar el relleno. Para evitarlo, asegúrate de que los cojines se sequen al aire en un lugar ventilado y a la sombra.
Aunque los plásticos parecen una buena opción para proteger de la suciedad, lo cierto es que atrapan la humedad y generan un ambiente perfecto para el moho. En su lugar, utiliza fundas o bolsas transpirables, preferiblemente de algodón o tejidos especiales para almacenamiento. Estas permiten que el aire circule y, por tanto, evitan la humedad.
Otro error común es dejar los cojines en el exterior durante todo el invierno, incluso bajo porches o terrazas cubiertas. Aunque estén protegidos de la lluvia directa, la humedad ambiental, el frío y el polvo acaban deteriorando los tejidos. Siempre que sea posible, guárdalos en interiores o en arcones impermeables. Así evitarás que los cojines pierdan color, acumulen suciedad o se estropeen antes de tiempo.
Antes de volver a disfrutar de tus cojines y textiles de exterior, conviene dedicarles una revisión rápida. Sácalos de su lugar de almacenamiento, ventílalos al aire libre y comprueba que no tengan olores ni humedad. Si es necesario, dales un repaso con un paño húmedo para retirar el polvo acumulado.
Aprovecha también para revisar costuras, cremalleras y rellenos, reparando lo que sea necesario. Con estos cuidados previos, tus cojines estarán listos para acompañarte durante toda la nueva temporada de buen tiempo.
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