Las vajillas con formas de verduras han dejado de ser una curiosidad de alacena antigua para convertirse en el objeto de deseo de quienes buscan una mesa con alma.

Hay algo profundamente magnético en una mesa que no se toma a sí misma demasiado en serio, pero que rebosa maestría artesanal. Seguro que las has visto: soperas que parecen repollos recién cortados, fuentes con la textura rugosa de un pimiento o boles que imitan la forma perfecta de un tomate maduro. Las vajillas con formas de verduras han dejado de ser una curiosidad de alacena antigua para convertirse en el objeto de deseo de quienes buscan una mesa con alma.
Esta corriente, que bebe directamente del diseño naturalista, celebra la imperfección de la naturaleza a través de la cerámica. Y si hablamos de este arte, es imposible no mirar hacia Portugal. La loza portuguesa ha elevado el menaje a la categoría de escultura, logrando que servir una simple ensalada se convierta en una experiencia visual que conecta el campo con el lujo cotidiano.
En un mundo cada vez más digital, el auge del estilo rustico-chic y la filosofía "farm-to-table" (de la granja a la mesa) nos empuja a buscar texturas reales y objetos que cuenten una historia. Las vajillas que imitan hortalizas no solo decoran, sino que transforman el ambiente.
¿Qué las hace tan especiales hoy en día?
Si existe un nombre propio que define este movimiento, ese es Rafael Bordallo Pinheiro. Desde el siglo XIX, su fábrica en Caldas da Rainha ha perfeccionado el arte de plasmar la flora y fauna en cerámica artística. Hablar de de las vajillas de Bordallo Pinheiro es hablar de un legado donde los moldes capturan cada relieve, cada poro y cada curva de la hortaliza original.
Es, sin duda, el emblema de la marca. La colección Couve es un prodigio de la cerámica. El verde intenso de sus piezas y el realismo de las hojas de repollo superpuestas hacen que estas vajillas sean increíblemente fáciles de combinar.
Lo mejor de esta colección es su escala: desde pequeñas hojas que sirven como platos de pan hasta grandes fuentes para servir asados. Al ser un verde natural, funciona como un "neutro" de la naturaleza, armonizando tanto en mesas rústicas de madera como en montajes más sofisticados sobre mantelería de lino blanco.

Si buscas algo más atrevido para una mesa de primavera o una cena de verano bajo el porche, las colecciones de tomates o pimientos son imbatibles. El brillo de la loza portuguesa en estos colores vivos aporta una energía increíble. Un bol con forma de tomate no es solo un recipiente para el gazpacho; es una declaración de intenciones: aquí se celebra la comida y el diseño.
Mientras Bordallo apuesta por el realismo más puro y tradicional, las vajillas de Vista Alegre aportan un aire de refinamiento contemporáneo. A menudo, sus colecciones integran elementos orgánicos de forma más sutil o a través de colaboraciones con diseñadores que reinterpretan la naturaleza desde una óptica casi escultórica.
Si Bordallo es la huerta en su estado más exuberante, Vista Alegre es el jardín botánico: pulcro, detallista y con acabados de porcelana que rozan la perfección técnica. Ambas marcas se complementan de maravilla si quieres crear una mesa con diferentes niveles de textura.

A veces nos da miedo que una mesa llena de "verduras" resulte excesiva. El truco de estilista que siempre recomendamos es el Mix & Match. No necesitas que todo sea un repollo; de hecho, la mesa gana puntos si mezclas.
Usa piezas lisas como base: Coloca un plato llano blanco o crema debajo de un plato de postre con forma de hortaliza para darle aire a la composición.
Juega con los volúmenes: Las soperas con tapa son ideales como centro de mesa, incluso si no vas a servir sopa. Pueden contener flores o simplemente decorar por sí solas.
Cuidado con el bajoplato: Si la vajilla es muy texturizada, opta por bajoplatos de fibras naturales (mimbre o yute) para reforzar la estética orgánica.
Si estás empezando tu colección de menaje de diseño, no hace falta comprar el juego de 24 piezas de golpe. De hecho, estas vajillas se disfrutan más cuando se van adquiriendo poco a poco.
Llevar la huerta a la mesa no es solo una cuestión de dieta, es una forma de entender la decoración: con alegría, respeto por la artesanía y ese toque de frescura que solo la naturaleza sabe darnos. ¿Te atreves con un toque de loza portuguesa en tu próxima cena?
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